Me siento un abuelo cuando me doy cuenta de cosas que siempre había escuchado a "los mayores". Me encantaría que esas cosas que he ido descubriendo por mí mismo, pudiera transmitírselas a mis hijos, nietos o incluso a esas personas que yo creo que se identificarían un poco con lo que yo siento.
Cuántas veces oyes hablar a personas con experiencia hasta en las arrugas y ni te planteas que lo que dicen es una GRAN VERDAD. Pues bien, llegado este momento, me siento con arrugas a pesar de mi imberbe cara. He descubierto algo que en un nivel superficial, todos entenderíamos, pero el contexto es la hostia. Asumir un rol, marcar tu personalidad y conocerte me parecen los pilares de una vida tranquila y estable. Es ahora cuando me doy cuenta de qué rol se me ha asignado por Naturaleza, qué es lo que tengo que hacer y asumir. Y lo único que me ayuda para seguir con mis proyectos desvariados, es estar muy seguro de qué es lo que quiero. Me siento capaz de todo, incluso de que me salga algo bien, pero sobre todo quiero tener la oportunidad de cagarla, mil veces, o 3 a ser posible, pero el tiempo me ha ido enseñando pautas y me ha obligado a ser de una determinada manera. Antes no admitía nada de esto, pero hoy día me he dado cuenta de que es así. Escribo esto para no olvidarme de porqué estoy aquí, y porque soy consciente de que vendrán momentos de decaimiento, por eso quiero dejar esta rayada aquí, para recurrir a ella cuando mi cabeza busque una respuesta.
Sin más dilación, mazapán de atún
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario